Resistencia al choque térmico
Los aceros pueden fisurarse al recibir cambios bruscos de temperatura, sea durante su temple o en el curso de su utilización. La resistencia al choque térmico está íntimamente relacionada a su tenacidad, a su conductividad y dilatación térmica y a su resistencia a la tracción. Las fisuras se producen cuando las tensiones internas ocasionadas por la dilatación o contracción térmica del acero superan su resistencia a la tracción.
Es muy importante el diseño y la calidad superficial de las herramientas, pues defectos superficiales o cambios bruscos de su forma pueden producir concentraciones de tensiones muy elevadas.
Cabe notar que las inclusiones no metálicas, especialmente las filiformes o puntiagudas, son también fuertes concentradoras localizadas de tensiones.

